Llega el final de año y el comienzo del nuevo curso, y es buen momento para coger papel y lápiz y apuntar algunas ideas que nos permitan enderezar mejor el rumbo de nuestra vida.
Todos tenemos sueños, metas y objetivos al empezar el año. Pero, desde un punto de vista práctico, ¿qué necesitamos para materializarlos? Tres cosas son especialmente importantes:
1. SABER LO QUE HAY QUE HACER (Conocimientos / Dirección).
Lo primero de todo es saber lo que hay que hacer; esto es, hacia dónde debes dirigir tu mirada y atención: la dirección a seguir. Mucha gente que ha alcanzado el éxito en diferentes ámbitos (libertad financiera, salud, nutrición, emprendimiento…) ha tenido la generosidad de plasmar sus secretos (método, hábitos, recursos…) por escrito o por otros canales. Hoy día casi todo el conocimiento está en la Red y además con carácter gratuito: podcasts, vídeos, artículos, blogs, herramientas... Podríamos decir que Youtube, por ejemplo, se ha convertido en una especie de universidad virtual fácilmente accesible para todos y desde cualquier lugar. Podríamos decir también que hoy día no hay excusa para no aprender, no hay excusa para no triunfar.
Mark Cuban, empresario estadounidense y autor de Cómo ganar en el deporte de los negocios, afirmaba una vez:
«La mayoría de las personas no utiliza su tiempo para obtener una ventaja de conocimiento. Sé que si dedico el tiempo necesario a consumir toda la información disponible, sobre todo con internet tan accesible, puedo tener una ventaja en cualquier negocio».
Y añadía sobre la causa de su éxito: «Leía cada libro o cada revista que podía. Una buena idea llevaba a un cliente o a una solución y esas revistas y libros se pagaban por sí solos. Algunas de las ideas que leía eran buenas y otras no. Al leer tanto aprendí una lección valiosa: todo lo que leía era público. Cualquiera podía comprar los mismos libros o revistas. La misma información estaba disponible para todos. Resulta que la mayoría de las personas no la querían. Recuerdo ir a reuniones con clientes o con personas de la industria y comentar secretos del software o el hardware. Cosas que funcionaban. Todas esas cosas eran cosas que leía. Yo esperaba una respuesta para comentar los detalles. Pero eso no era lo que ocurría. Lo que ocurría es que no lo habían leído y no habían comenzado a leerlo».
También Jim Rohn, personaje de referencia en el mundo del desarrollo personal, señalaba: «Atrapa los tesoros del conocimiento. El aprendizaje es el comienzo de la riqueza. El aprendizaje es el comienzo de la salud. El aprendizaje es el comienzo de la espiritualidad. Buscar y aprender es donde los milagros tienen sus comienzos. Si deseas triunfar, estudia el triunfo; si deseas ser más feliz, estudia la felicidad; si quieres hacer dinero, estudia la riqueza».
2. HACERLO (Disciplina / Hábitos).
Hace unos días dejaba en mi cuenta de Instagram la siguiente reflexión: «Adquirir conocimientos no mejora tus comportamientos». Tu calidad de vida depende de la calidad de tus hábitos. Y sólo hay dos clases de hábitos: buenos (virtudes) y malos (vicios). John C. Maxwell, uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 33° edición), decía cierta vez: «Observando los hábitos de una persona no es difícil predecir su futuro». Ya sabes: Tu futuro es HOY.
Y los hábitos sólo se construyen de una manera: con disciplina. La cuestión es siempre la misma: Si no tienes ganas, hazlo sin ganas. No siempre vas a tener motivación (ánimo), pero siempre debes tener disciplina. El éxito no es otra cosa que la aplicación diaria de la disciplina. En esta vida tienes que pagar uno de estos precios: o pagas el precio de la disciplina por luchar por tus sueños o pagas el precio del arrepentimiento por no luchar por tus sueños. El dolor de la disciplina pesa kilos, pero el dolor del arrepentimiento pesa toneladas. Aquí también nos sirve de referencia el número uno del tenis mundial, que cuenta en Rafa, mi historia de John Carlin:
«La verdadera prueba se produce esas mañanas que despiertas después de haber trasnochado mucho y lo que menos deseas es levantarte y entrenar sabiendo que vas a tener que trabajar muy duro y que vas a sudar a mares. Es posible que por un momento se establezca un debate en tu mente: ¿Y si me lo salto hoy, sólo por esta vez? Pero no escuchas el canto de sirena que suena en tu mente, porque sabes que de ese modo acabas cayendo por una pendiente peligrosa. Si flaqueas una vez, flaquearás más veces».
3. HACERLO SIEMPRE (Consistencia / Paciencia).
Como hemos dicho muchas veces, que un defensa meta un gol no le convierte en un buen delantero. Un reloj parado da la hora correcta dos veces al día. Es la regularidad (constancia a largo plazo o consistencia) lo que marca la diferencia entre unas personas y otras. Todos los éxitos en la vida, en cualquier aspecto (trabajo, relaciones, inversiones…) se explican por el interés compuesto. Da igual de lo que se trata, el éxito es la acumulación de conocimiento y experiencia en un área determinada, y eso no ocurre de un día para otro sin más. Todo lo bueno cuesta esfuerzo y toma tiempo. No se trata de hacer cosas extraordinarias, sino de hacer cosas ordinarias de manera recurrente con una visión de largo plazo.
El mejor ejemplo nos lo da James Clear, autor de Hábitos atómicos, quien escribe: «Si logras ser 1% mejor cada día durante 1 año, terminarás siendo 37 veces mejor al final del periodo». Un 1 por ciento capitalizado 365 días da como resultado 37. De ello hablamos precisamente en Pasos pequeños pero poderosos. John Wooden, considerado el mejor entrenador de la historia del baloncesto universitario norteamericano, dijo cierta vez:
«Cuando mejoras un poco cada día, al final ocurren grandes cosas. Cuando mejoras tu forma física un poco cada día, al final se produce una gran mejora en tu forma física. No mañana, ni al día siguiente, pero al cabo del tiempo has hecho un notable progreso. No hay que buscar mejoras rápidas y espectaculares, sino mejoras pequeñas, día a día. Esa es la única forma en que ocurren, y cuando lo hacen, permanecen». Para tener éxito hay que ser tan paciente como ambicioso».
Si uno aplica esa ecuación (conocimientos + hábitos + recurrencia) las cosas seguro que acaban funcionando razonablemente bien.
¡Feliz año 2026 a todos!
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